Llego tarde y no puedo entrar, me quedo mirando la calle, hace mucho que no salgo de casa, y mucho más que no me paro en una esquina tan concurrida. Veo gente bajar del ómnibus en medio de la calle, lo único que pienso es "esos corredores de mierda que hicieron solo ponen en peligro a la gente". La gente baja y tiene una vereda estrecha entre los autos de un lado y las filas de ómnibus del otro. Caminan por una vereda angosta con una reja de mala calidad que seguramente va a durar dos o tres años más hasta que se caiga a pedazos y nadie la reemplace. Una reja negra atrás, un banco de cemento fino y la calle con 15 líneas de ómnibus pasando a tres pasos de la multitud que se junta ahí como las bolsas de nylon en los remolinos de viento, no los conté, pero seguramente en unos minutos más de 100 personas subieron y bajaron de esos ómnibus atestados, mujeres con dos o tres niños tratando que no se les vaya ninguno a la calle, chocando con viejos con olor a vino rancio, sacos...