Estoy en casa desayunando, mirando las flores del patio después de una ducha caliente un día de invierno antes de sentarme a trabajar. El gato me trae un pájaro muerto como obsequio. Me siento halagada. Para el afuera yo puedo parecer o bien una persona que desde el privilegio festeja la muerte de un animal inocente; o bien una persona mediocre que se conforma con poco. Para el gato yo recibí su premio y es feliz. Para el pájaro no hay nada que decir, ahora ya está haciendo sus cosas de pájaros muertos. Para la lombriz que el pájaro no comió fue un buen día. La tierra donde vive esa lombriz no requiere de abonos ya que la lombriz recicla la materia orgánica del suelo y aumentar su fertilidad. Para los potenciales pichones del pájaro, puede ser el preludio de una muerte inminente en el nido, el alimento de un depredador hambriento, o tal vez la oportunidad para un transeúnte de cuidar del ave, preparar papillas y salvar el día de dos almas en pena . Podemos as...